> Tras el paro de clínicas del pasado 11 de febrero, la manifestación en la ciudad de Valencia del 21 y la concentración frente al Ministerio del 5 de marzo, el Colegio de Veterinarios de Castellón (COVCS) promueve una nueva concentración frente a la Subdelegación de Gobierno y un paro de dos horas
> La acción se enmarca en las movilizaciones nacionales ya programadas por el Comité de Crisis Veterinario, que engloba a todas las asociaciones y colegios del país: habrá protestas y cierres en las 52 provincias y se invita a los responsables de animales y representantes de protectoras a sumarse
> Exigen modificar el RD 666/2023, que conlleva una carga burocrática inasumible al obligar a comunicar todas las recetas de antibióticos y que limita el criterio clínico profesional; piden habilitar al veterinario para la venta de medicamentos a animales bajo su cuidado y rebajar el IVA por sus servicios
Castellón, 24 de marzo de 2025.- Tras el éxito del paro del 11 de febrero en la mayor parte de centros de la Comunidad Valenciana y en buena parte del país, tras la manifestación en Valencia del 21 del mismo mes y la histórica concentración en Madrid y frente al Ministerio de Agricultura del pasado 5 de marzo, el colectivo veterinario volverá a reivindicarse el próximo miércoles, 26 de marzo. Para esa fecha y pese a coincidir con las fiestas de la Magdalena en la ciudad de Castellón, a partir de las 10 de la mañana y en la Plaza de María Agustina núm 6, en la explanada de la sede de la Subdelegación de Gobierno, están convocados nuevamente todos los veterinarios y simpatizantes del movimiento generado para protestar contra la restrictiva regulación del veterinario hoy vigente. De manera simultánea, entre las 10 horas y las 12 horas de esa jornada, están llamados al cierre temporal los casi un centenar de centros veterinarios de toda la provincia. La acción promovida por el Colegio de Veterinarios de Castellón (COVCS) y que a nivel nacional está convocada por el Comité de Crisis Veterinario -que engloba a todas las asociaciones, sindicatos y colegios veterinarios- busca involucrar también a los responsables de animales de compañía, representantes de protectoras de animales y ganaderos.
La protesta invita pues a concentrarse a todos los damnificados por las dificultades de acceso y el encare-cimiento innecesario de los medicamentos veterinarios, por las limitaciones que la actual regulación (RD 666/2023) su-ponen al criterio clínico y científico de estos profesionales, por la excesiva carga burocrática que implica el sistema obli-gatorio de comunicación de antibióticos llamado PRESVET o por la imposición de un IVA a estos servicios al tipo máximo.
Pese al clamor expresado por el colectivo en sucesivas protestas -la primera arrancó en Barcelona el 2 de febrero- el ministro de Agricultura, Luis Planas, aún no ha recibido a los representantes del sector para establecer una línea de diálogo y poder encauzar las reformas reclamadas. El Consejo general de Colegios de Veterinarios de España, además, también se ha dirigido a la ministra de Sanidad, Mónica García, con el fin de mantener un encuentro para abordar la situación del medicamento veterinario con idéntico resultado. Paradójicamente, los contactos mantenidos con los diferentes grupos parlamentarios del Congreso y del Senado han dado resultados positivos y sí han mostrado su predisposición a los cambios exigidos. De ahí que, lejos de desmovilizarse, el sector permanezca más unido que nunca y anuncie una nueva movilización nacional. Efectivamente, en las 52 provincias está previsto que se realicen concentraciones frente a las respectivas delegaciones y subdelegaciones de gobierno que se simultanearán con un cierre de todos los consultorios, clínicas y hospitales veterinarios en la referida franja horaria (de 10 a 12 horas).
La motivación de todas estas protestas -que exceden el ámbito competencial de Agriculura y que al afectar a la salud pública vinculan también a las autoridades sanitarias del país- es la misma: se exige reformar el RD 666/2023 para establecer una moratoria en la aplicación de la comunicación obligatoria a través de tal plataforma de los antibióticos recetados a los animales (no sólo de compañía, sino también los de producción); la flexibilización de la normativa para permitir la venta al por menor de medicamentos a los animales a cargo del veterinario y rebajar el IVA aplicado a sus servicios (que es el mismo que el aplicado a los artículos de lujo, un 21%). De un lado, se insiste en que existe un sistema europeo alternativo -hoy llamado proyecto ESUAVet, antes ESVAC- que permite la recogida y evaluación de datos sobre venta y uso de antimicrobianos (antibióticos) de manera indirecta, no a través de los veterinarios sino de los distribuidores de medicamentos. Es más, la legislación comunitaria en esta materia permitiría aplicar la moratoria reclamada para el uso obligatorio de PRESVET en la transmisión de tales datos, pues sólo exige hacerlo a partir de 2029.
La normativa restringe por todo ello injustificadamente el acceso a los tratamientos de los animales, poniendo en peligro su estado sanitario y bienestar, por lo que se reclama que las decisiones sobre la salud animal se tomen bajo un criterio veterinario y no administrativo.