Entre las razones están los malentendidos sobre las expresiones caninas y la proyección de emociones humanas. No hay hogar con perro donde no se haya dicho alguna vez: '¿Qué quieres? ¡No te entiendo!'. Y es que descifrar todos los matices del lenguaje canino no es tarea sencilla. Llevan miles de años adaptándose a la vida en sociedad y aprendiendo a comunicarse con nosotros mediante sonidos, expresiones faciales y lenguaje corporal, hasta el punto de que podríamos hablar del 'perrunés' sin equivocarnos demasiado.