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EL VOLCÁN DE LA PALMA Y LA DANA EVIDENCIARON QUE LOS VETERINARIOS DEBEN SER INCLUIDOS EN LOS PLANES DE EMERGENCIAS

11 de mayo de 2026

Pié de foto: Imagen de la mesa redonda sobre 'Gestión y protección animal en desastres naturales y emergencias'. De izqda. a dcha.:  Jesús de la Fuente Vázquez (moderador, de pie); Ma­ría Lui­sa Fernández de Mi­­­guel, pta. del Colegio de Veterinarios de Tenerife; Marta Galdón, jefa de servicio de Protección Animal de la Con­sellería de Medio Ambiente valenciana y Belén Muñoz, pta. de la Asociación Española de Veterinarios Municipales

  • La última jornada del IV Congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal celebrado en Valencia analiza el rol de estos profesionales en salud pública, en el marco de Protección Civil para la atención de los animales de compañía, ganado y fauna afectados por catástrofes y su papel en la propia UME
  • El RD 524/2023 obliga a proteger a los animales en tales crisis, por razones sanitarias y porque se sabe que dificultan la evacuación de personas, pero ni Gobierno, ni autonomías ni los ayuntamientos han aprobado planes: Canarias y Murcia son la excepción y la Comunidad Valenciana ultima su plan
  • La práctica ausencia de veterinarios municipales complica la gestión local de estas emergencias a la hora ejecutar evacuaciones, tener un censo de animales actualizado, identificar puntos críticos (granjas, colonias felinas, refugios…) e identificar los voluntarios y recursos (clínicas, lugares de acogida…)

Muchos recuerdan aquellas imágenes del rescate en Utiel de una mujer atrapada en una casa rural inundada tras la DANA de Valencia (octubre de 2024), con el agua al cuello, con su perro en brazos y sus gatos dentro de un transportín, mientras un bombero descendía desde un helicóptero para izarla. Tras la erupción del volcán de La Palma de 2021 ocurrió algo parecido con varios podencos atrapados por la lava en la zona de Todoque: su rescate mantuvo en vilo a todo el país.

Esas escenas estuvieron presentes durante el IV Congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal que estos días, promovido por la Organización Colegial Veterinaria (OCV) con la colaboración del Colegio de Valencia (ICOVV), se ha celebrado en la capital del Turia. Porque esta última sesión de ayer se dedicó a analizar el papel de los veterinarios y de los perros de rescate en la gestión de desastres, tanto en la actuación de la Unidad Militar de Mergencias (UME) como, más aún, en materia de salud pública y en el marco legal y de organización de Protección Civil. Pues bien, pese a que el RD 524/2023 obliga a proteger a los animales como parte de la gestión integral de estas emergencias, ni el Gobierno central, ni la mayoría de las comunidades autonónomas y menos los ayuntamientos han desarrollado aún tales planes de actuación. Como constató la presidenta del Colegio de Veterinarios de Tenerife, María Luisa Fernández de Miguel, “en Canarias comenzamos a trabajar en un plan cuando en 2017, atendiendo un incendio en Gran Canaria, una residente británica se rezagó de la evacuación por salvar a sus animales. Finalmente, encontraron los cuerpos calcinados de ambos cerca de su casa”. Fue el testimonio de la representante colegial de la única autonomía que, antes incluso de la erupción, ya tenía ultimado un protocolo y un convenio entre los veterinarios canarios y su ejecutivo cuyo primer “ensayo” se dio con motivo de aquel desastre. Murcia fue la segunda en 2025 y la valenciana será en breve la tercera.

Imagen de uno de los puestos de atención veterinaria levantados en la zona cero de la DANA de Valencia (en noviembre de 2024)

En la jornada de clausura de este IV Congreso Internacional -que ha reunido desde el jueves a 200 veterinarios de todo el país- se trató de dar respuesta a una asignatura aún pendiente: ¿Por qué son necesarios los veterinarios en las emergencias?. Fernández de Miguel concretó, a partir de lo vivido en las islas, sus razones: “Porque es evidente que existe mayor sensibilización social, incluso se ha legislado a los animales como ‘seres sintientes’; porque el apego que les tenemos complica muchas veces las evacuaciones de personas; porque, por razones sanitarias y para el control de posibles zoonosis y problemas de salubridad, el personal de emergencias necesita controlarlos; porque en la inmensa mayoría de ayuntamientos no existen veterinarios municipales que conozcan el terreno y tengan los conocimientos necesarios y porque para auxiliar en los rescates y poder atender a los animales afectados son necesarios veterinarios voluntarios y para ello debe existir un colegio que convoque y coordine”. En Canarias, esta planificación ha implicado la redacción de un protocolo que marca el inicio y el fin de la actividad de estos profesionales; que asegura financiación para equipos homologados para los voluntarios intervinientes así como para los costes de material, viajes, alimentación y alojamiento y que incluye formación en situaciones de este tipo y con animales en particular asi como un seguro de accidentes que cubra toda la emergencia y un encaje de los veterinarios en la estructura de dirección de la crisis. Desde la erupción, representantes de los veterinarios han participado de la toma de decisiones del puesto de mando de cuatro incendios y en otros 5 simulacros. 

La tercera región, tras la de Murcia, que se sumará a este modelo y que realmente supone un desarrollo de la propia regulación nacional vigente será la valenciana. Como informó Marta Gabaldón Pérez, jefa de servicio de Protección Animal de la Consellería de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de Recuperación, la regulación autonómica en materia de protección, bienestar y tenencia de animales (Ley 2/2023) ya confirmó también la obligación de la Administración autonómica y local de “elaborar protocolos de actuación y planes de evacuación y emergencia ante catástrofes naturales, pandemias o similares” de todo tipo de animales. Y fue, con motivo del desastre de la DANA, cuando se “identificaron” necesidades concretas como: articular un sistema para el rescate y atención urgente de animales afectados (y de la mano del ICOVV se improvisaron puestos de atención veterinaria sobre la zona cero); se necesitaba identificar a miles de perros o gatos y localizar a sus responsables (para lo cual el microchip fue clave); reubicar momentáneamente a los afectados y tratar a largo plazo e incluso hospitalizar a otros (los hospitales privados y de facultades de Veterinaria se movilizaron); gestionar los cadáveres de animales de compañía y de abasto (se activó a la empresa Tragsa) y establecer una “logística para el enorme tonelaje de donativos materiales y económicos que solidariamente llegó” (el Bioparc de Valencia comenzó a almacenarlo pero se tuvieron que alquilar dos naves industriales), confesó. 

De ahí que en estos momentos se ultime, de forma coordinada con la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias y en contacto con el Consejo Valenciano de Colegios de Veterinarios (CVCV) un ‘Procedimiento de Atención de Animales’ y un convenio de colaboración con los propios colegios para afrontar estas situaciones. Documento que, además, deberá “servir de base” -aclaró Gabaldón- para el desarrollo posterior de los ‘Planes Territoriales de Emergencias (PTME). En este terreno de lo local, junto a ello, se trabaja en otro protocolo paralelo dirigido a consistorios, cuidadores y protectoras implicadas en la gestión de colonias felinas, damnificadas también por causa de la DANA. Porque, en este plano municipal, la planificación de estas cuestiones en todo el país es si cabe más inexistente. Así lo puso de manifiesto la presidenta de la Asociacion Española de Veterinarios Muncipales, Belén Muñoz, quien en primera instancia se lamentó por el escaso porcentaje de consistorios que cuentan con un veterinario en nómina. Su papel en tales circunstancias, según detalló, debería ser clave a la hora de definir los protocolos de evacuación adaptados a las condiciones del municipio; para mantener un censo actualizado y un mapeo con las ubicaciones de colonias felinas y de las protectoras locales; para situar en función de ello los puntos críticos con los que priorizar actuaciones e identificar los recursos, esto es, el voluntariado de veterinarios y civiles, de posibles refugios temporales, redes de casas de acogida y centros veterinarios que pudieran atender a los animales afectados. Además de todo ello -como destacó- los ayuntamientos son los responsables de la retirada y tratamiento higiénico de los animales muertos para evitar posibles brotes epidémicos.

Antes de producirse tales aportaciones, intervino María Gema Rojo, jefa de Servicio de Riesgos Químicos y Biológicos en la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior, quien describió la estructura hoy existente y el marco legal del Sistema Nacional de Protección Civil. Rojo detalló y valoró positivamente las posibles funciones de veterinario en este tipo de emergencias y consideró la conveniencia de que tenga “una intervención directa” en el análisis de riesgos, en la redacción de protocolos de evacuación, la atención y triaje de animales afectados, a la hora de definir los alojamientos temporales y la logística de sus traslados… e incluso -durante la crisis- “en el asesoramiento especializado” a sus equipos de dirección. Por su parte, Luis Antonio Rodríguez Álvarez, Teniente Coronel Jefe del Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales de la UME, habló de sus actuaciones en los distintos tipos de crisis en las que intervienen. El alto mando destacó el trabajo del servicio veterinario integrado en esta unidad así como del “papel clave” en este tipo de desastres que tienen los perros adiestrados para la localización y rescate de víctimas. 

Sanidad y protección animal

El IV Congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal arrancó el pasado jueves en el salón del Ateneo Mercantil de Valencia tras una inauguración a cargo del director general de Sanidad de la Producción y Bienestar Animal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), Emilio García Muro y del conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina. Durante la primera jornada, especialistas en enfermedades emergentes defendieron la utilidad de las medidas de prevención a la hora de combatir zoonosis como el virus del Nilo, la leishmaniosis, fiebre Q o virus como el que provoca la dermatosis nodular contagiosa. De igual manera se debatió cómo mejorar la vigilancia epidemiológica -aumentando la cooperación intersectorial con todos los agentes implicados- de otras tantas enfermedades ganaderas, algunas también transmisibles a humanos, como la fiebre aftosa, fiebre del Valle del Rift, peste de pequeños rumiantes, viruela ovina y caprina o influenza aviar de alta pato-genicidad. Ya el viernes, en sesiones de mañana y tarde, se analizó la reglamentación de la Ley de Protección y Derechos de los Animales y la estrecha relación entre bioseguridad, sanidad y bienestar en especies del producción. 

> MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CONGRESO: La segunda jornada del Congreso de Valencia se centró en el desarrollo de la Ley de Protección Animal y en la "cultura de bioseguridad" en las explotaciones.