EMERGENCIAS INTERIOR BOUS al carrer

EL CVCV REITERA QUE ES "INELUDIBLE" INTEGRAR AL VETERINARIO EN LOS BOUS AL CARRER

05 de junio de 2026
  • El Consell Valencià de Col·legis Veterinaris (CVCV) denuncia que, tras acabar el periodo de alegaciones, no se ha producido ningún contacto o reunión con los veterinarios para informar sobre los cambios en el texto que les afectan
  • Según se confirmó verbalmente en la Comisión de Festejos Taurinos Tradicionales del pasado miércoles, la conselleria mantiene que el veterinario sea de contratación voluntaria
  • Tilda de “contradictorio” que ganaderos o arquitectos defiendan el papel del veterinario o que el preámbulo del pro-yecto hable de “garantizar” el bienestar animal y la seguridad alimentaria y que solo se asegure su participación en el bou embolat y aún no se haya aclarado su papel en festejos con sacrificio como los de La Vall d’Uixó

El Consell Valencià de Col·legis Veterinaris (CVCV) -que integra a los veterinarios de la Comunitat- ha reclamado por carta a la Dirección General de Interior que le remita el texto actualizado del decreto de bous al carrer. Tal petición se produce días después de que, en la última reunión de la Comisión de Festejos Taurinos Tradicionales celebrada en Segorbe, la Conselleria de Emergencias e Interior informase de que esta regulación será aprobada “próximamente” por el Consell. En ese encuentro, además, se aclaró que la norma entrará en vigor el 1 de enero y que antes, en octubre, se realizarán jornadas para informar sobre ella a municipios y peñas taurinas. Pues bien, tras concluir la fase de consulta, audiencia y el periodo de alegaciones, la conselleria no se ha puesto en contacto con el colectivo veterinario, por lo que CVCV aún no conoce el borrador definitivo. “Por la forma en la que transcurrió la última comisión, creemos que otros colectivos sí han tenido acceso a los cambios producidos en el texto y han intercambiando propuestas que nos afectan como profesionales y que, obviamente, podrían cuestionar el bienestar animal y la seguridad alimentaria que el propio preámbulo del texto decía que pretendía ‘garantizar’”, señala a este respecto Herminia González-Albo, representante del CVCV en esta comisión. La también vicepresidenta del Colegio de Veterinarios de Castellón (COVCS) reitera que, pese a lo avanzado verbalmente sobre el decreto, “la integración del veterinario en los festejos sigue siendo algo ineludible. Resulta difícil explicar que la comunidad autónoma con mayor número de festejos de España continúe sin reconocer de manera efectiva la participación del único profesional específicamente cualificado para velar por la sanidad, el bienestar y la seguridad de las reses. Y así seguimos desde 1998, año de la primera regulación autonómica”.

Efectivamente, en el transcurso del referido encuentro de la comisión, los responsables de la conselleria avanzaron cuestiones referidas a la actuación veterinaria en ciertos supuestos. Especial preocupación generó el silencio mantenido sobre el tratamiento que se dará a municipios como La Vall d’Uixó (Castellón), donde las reses son sacrificadas tras el encierro y poste-riormente trasladadas a matadero autorizado de la propia población, conforme a la normativa higiénico-sanitaria aplicable. Pese a tratarse de uno de los pueblos que, junto con Onda, más festejos realiza de España, en la exposición del nuevo texto regulador planteado no se realizó referencia alguna a las funciones asignadas al veterinario. Y ello pese a que, en las alegaciones y durante los últimos años, el CVCV viene alertando de la necesidad de una regulación clara al respecto “del nombramiento, funciones y cobertura administrativa de los veterinarios actuantes en tales festejos”, se dice en la carta. Esos profesionales son, no en vano, los responsables de la supervisión higiénico-sanitaria del sacrificio, el control sanitario de las reses, de su trazabilidad y de la seguridad alimentaria de los tombet de bou (estofados de toro) que se cocinan a partir de la carne del toro cerril.

Igualmente, tampoco se realizó mención alguna al mantenimiento o modificación del articulado relativo a la intervención veterinaria en supuestos de cambio sobrevenido de reses cerriles y de la documentación sanitaria asociada. En el primer texto, sobre el que el CVCV presentó alegaciones, se valoró positivamente el reconocimiento a las funciones estrictamente veterinarias referidas a la revisión de la documentación sanitaria de los animales (para asegurar la trazabilidad y evitar la propagación de enfermedades y zoonosis), verificación de identificación (para evitar el fraude de cambios de reses de última hora no controlados), la revisión de corrales y chiqueros (para asegurar el bienestar de los animales o su correcta hidratación) y del estado físico de los animales (por la propia seguridad de los participantes, para asegurar que no se ha dado un uso indebido de medicamentos u otros productos o aconsejar su retirada en caso de sufrimiento, por estar enfermo o herido), de las condiciones climáticas (para evitar golpes de calor en horarios veraniegos poco recomendables), inspeccionar el cumplimiento de las condiciones de bioseguridad y redactar un parte de incidencias en su caso.

Sin embargo, según lo expuesto durante la reunión consultiva, dichas actuaciones se configurarían como “potestativas” por parte de las peñas o ayuntamientos responsables, sometidas al “libre mercado” -así se describió- vinculadas a una contratación voluntaria, “lo que supone mantener como opcional la intervención del único técnico cualificado y legalmente competente en materia de bienestar animal, etología bovina, sanidad animal y bioseguridad”, se advierte en la misiva del CVCV dirigida a la Dirección General de Interior. En palabras de González-Albo tal cosa resulta “abiertamente contradictoria” con lo aclarado por los responsables de la conselleria al respecto de la modalidad del bou embolat, para los que sí se confirmó que el borrador mantiene la necesidad -ya introducida en el texto original- de informes veterinarios específicos. El CVCV coincide a este respecto con la motivación expuesta por la conselleria, que defendió que dichos informes veterinarios poseen “un especial peso técnico y probatorio frente a eventuales denuncias o procedimientos relacionados con presunto maltrato animal”. Sin embargo, cuestiona las motivaciones que han conducido a descartar la conveniencia de esos mismos reportes veterinarios para el resto de modalidades de bous al carrer.

La carta concluye que “la profesión veterinaria no debe entenderse como un elemento ajeno o contrario a la fiesta, sino como una herramienta técnica que puede contribuir tanto a la protección y continuidad de los festejos tradicionales como a la mejora de las condiciones de manejo y bienestar del toro de lidia”. Es más, se destaca el cambio de actitud que a lo largo de estos años se ha percibido en los representantes de ganaderos y colectivos profesionales como los arquitectos/aparejadores durante los debates mantenidos en la Comisión de Festejos Taurinos Tradicionales. Así, respecto a los primeros se señala la propia “preocupación expresada por empresarios de reses bravas respecto a las condiciones de estancia y manejo de sus animales durante los festejos, habiendo reclamado reiteradamente la necesidad de disponer de corrales y chiqueros en condiciones”. Respecto a los segundos, también se ha insistido en tales reuniones de la comisión -y así lo recoge la carta dirigida a la conselleria- que “las cuestiones relativas al bienestar animal y condiciones higiénico-sanitarias de corrales y chiqueros no corresponden al ámbito técnico estructural o constructivo, sino al ámbito veterinario, reconociéndose por tanto que estos profesionales son los técnicos competentes para valorar dichas condiciones”, se explica también en la misiva.

Por todo ello, González-Albo concluye que “si el nuevo decreto nace con la voluntad de garantizar la sanidad, el bienestar y la seguridad alimentaria de los animales, sería una oportunidad perdida que esa declaración de principios no se traduzca en un mayor reconocimiento del criterio técnico veterinario y en una protección efectiva del protagonista de la fiesta: el toro de lidia. De hecho, conscientes de ello y prueba de su buen hacer, cada vez más ayuntamientos contratan voluntariamente a un veterinario”.