Edita sendas infografías sobre cómo identificarlos, evitar su exposición y actuar con seguridad en la práctica diaria
El Consell Valencià de Col.legis Veterinaris (CVCV) quiere poner el acento en advertir a los colegiados sobre cómo prevenir los riesgos químicos y de tipo biológico presentes en la actividad diaria en un centro veterinario. Con tal intención ha editado sendas infografías en las que se ilustra cómo identificar los dos tipos de amenazas y se aportan claves sobre las medidas a tomar para evitar que los profesionales puedan quedar expuestos y actuar con seguridad. Consejos e informaciones a tener en consideración -que vienen citados en tales inforgráficos- que el CVCV. advierte, «no sustituyen a la necesaria evaluación de riesgos que la dirección del centro debe de realizar, a la consulta de las etiquetas y fichas de datos de seguridad (FDS, el documento técnico del producto químico), a lo requerido en la normativa vigente, ni a los protocolos del servicio de prevención».
Efectivamente, la actividad profesional de veterinarios y veterinarias implica un contacto constante con animales, muestras biológicas, medicamentos y productos químicos que pueden representar un riesgo para la salud si no se aplican las medidas preventivas adecuadas. En un centro veterinario no basta con tener un «papel genérico» de prevención. La evaluación debe estar adaptada a las tareas reales: consulta, hospitalización, quirófano, laboratorio, limpieza, peluquería, radiología, manejo de animales agresivos, necropsias, almacenamiento de medicamentos, residuos sanitarios y limpieza/desinfección, según los servicios y actividades que se desarrollen en cada centro.
Riesgos biológicos
Los agentes biológicos incluyen microorganismos como bacterias, virus, hongos y parásitos, así como sus toxinas, capaces de provocar infecciones, alergias o enfermedades en las personas. En el entorno veterinario, estos agentes pueden encontrarse en fluidos biológicos como sangre, orina, saliva o heces, así como en muestras diagnósticas, instrumental contaminado, restos de intervenciones quirúrgicas o incluso en la ropa de trabajo.
La exposición puede producirse por diferentes vías, entre ellas el contacto directo con animales o sus fluidos, pinchazos accidentales, cortes, salpicaduras en ojos o mucosas, inhalación de aerosoles o contacto con superficies contaminadas.
Entre las zoonosis más relevantes que pueden afectar a los profesionales veterinarios se encuentran enfermedades como la rabia, la brucelosis, la leptospirosis o la leishmaniasis. Además, más del 70 % de las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a las personas tienen origen animal, una cifra que pone de manifiesto la estrecha relación entre la salud animal y la salud humana.
Riesgos químicos
Además de los riesgos biológicos, en los centros veterinarios se emplean habitualmente sustancias químicas que requieren una manipulación segura. Desinfectantes, detergentes, productos de limpieza, anestésicos, medicamentos o sustancias como el formol forman parte del día a día de muchas clínicas y hospitales veterinarios.
La exposición a estos productos puede producirse por inhalación, contacto con la piel, salpicaduras en los ojos o ingestión accidental. Entre los efectos sobre la salud más frecuentes destacan las irritaciones cutáneas y respiratorias, dermatitis, quemaduras, cefaleas o fenómenos de sensibilización.
Por ello, desde el Colegio consideramos fundamental que todos los profesionales conozcan la clasificación de los productos químicos, identifiquen correctamente los pictogramas de peligro y consulten siempre las fichas de datos de seguridad antes de utilizarlos.
Prevención
El CVCV destaca que la prevención constituye la medida más eficaz para minimizar estos riesgos. Entre las principales recomendaciones figuran mantener una adecuada higiene de manos, utilizar los equipos de protección individual adecuados en cada procedimiento, garantizar una correcta ventilación de las instalaciones, gestionar correctamente los residuos biológicos y químicos y asegurar una formación continua de todo el personal.
Proteger la salud de los profesionales veterinarios es también una forma de garantizar la calidad asistencial, el bienestar animal y la contribución de nuestra profesión a la salud pública.
- Infografía de riesgos biológicos
- Infografía de riesgos químicos.