El Servicio de Sanidad Animal de la conselleria ha pedido colaboración ante el riesgo de circulación de este virus, especialmente en Alicante (Comarca de Campo de Elche)
Desde el Servicio de Producción y Sanidad Animal de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, solicitaron a principios del presente mes de julio la colaboración del colectivo veterinario ante la situación epidemiológica de la Fiebre del Nilo. En respuesta a esta solicitud, el pasado 6 de julio, el Consell Valencià de Col.legis Veterinaris (CVCV) emitió una circular a todos los colegiados instándolos a “mantener un elevado nivel de alerta en caso de aparición de signos clínicos compatibles con esta enfermedad” en équidos. En el texto se advertía que, pese a haber una zona de especial riesgo en la provincia de Alicante -más concretamente, en la comarca de Campo de Elche-, convenía “extremar medidas en todo el territorio de la Comunitat”. El día 9 de julio, precísamente, se confirmó en Alicante el primer caso humano del verano en España de esta zoonosis y el día 11 pasaba lo propio con otro caso de un vecino de un municipio de la provincia de Sevilla.
En la circular del CVCV se recomienda a los veterinarios estar atentos ante la posible aparición de síntomas compatibles con esta enfermedad. Además, se recuerda que, en caso de apreciarlos, se debe comunicar tal cosa a través del enlace ‘Notificación de sospecha de enfermedad de declaración obligatoria’ relacionada con la sanidad animal (ver aquí), con el fin de posibilitar la adopción de las medidas de vigilancia y control que correspondan.
Asimismo, el consejo autonómico insiste en la necesidad de reforzar las medidas de prevención dirigidas a reducir la exposición de los animales a los vectores “prestando especial atención a la desinsectación de cuadras, establos y demás instalaciones donde se alojen los équidos, así como a la aplicación del resto de medidas de control de mosquitos que resulten adecuadas en cada explotación, tal y como se establece y apartado 8.2 del Plan Anual Zoosanitario 2026”.
Junto a ello, se recuerda a los colegiados que la colaboración de los veterinarios clínicos “resulta esencial para la detección precoz de la enfermedad y para minimizar el impacto sanitario de esta infección, sobre todo a la hora de prevenir posibles casos en humana”.
Primer caso en un alicantino
El sistema de vigilancia de la enfermedad del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), en su actualización delpasado 9 de julio, informaba de un primer caso de Fiebre del Nilo Occidental en una persona de la provincia de Alicante. Según confirmaba un portavoz de la Conselelria de Sanitat al diario EL PAÍS se trata de “un hombre de 53 años que tras unos días hospitalizado ya ha recibido el alta y ha podido regresar a su domicilio”.
La información sobre este el diagnóstico en Alicante se producía también en la misma semana en la que trascendía la detección de mosquitos con el virus en las provincias de Sevilla y Almería. Y efectivamente, dos días después del positivo en Alicante (el día 11), se confirmó igualmente un segundo caso de otra mujer también afectada, esta vez residente en Sevilla (Andalucía) y que pasaba temporadas en el municipio de Palomares del Río. Al parecer, presentó los primeros síntomas el pasado 3 de julio.
De 3-5 días en caballos, de 3-14 en personas
La Fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad zoonósica transmitida principalmente por mosquitos, causada por el Virus del Nilo Occidental (VNO), perteneciente al género Flavivirus y a la familia Flaviviridae. Las aves constituyen el principal reservorio y hospedador amplificador del virus, especialmente las aves silvestres y migratorias, que desempeñan un papel fundamental en la dispersión geográfica de la enfermedad. Los caballos y los seres humanos se consideran hospedadores finales o accidentales, ya que normalmente no desarrollan viremias suficientes para perpetuar el ciclo epidemiológico. Además, se han descrito infecciones esporádicas en otras especies como perros, gatos, ovejas, alpacas, murciélagos, caimanes, focas y camellos dromedarios.
La transmisión se produce fundamentalmente a través de la picadura de mosquitos infectados, estableciéndose un ciclo mosquito–ave–mosquito que permite el mantenimiento del virus en el medio natural.
El periodo de incubación tras la transmisión del mosquito se estima entre 3 y 15 días. En los caballos, la enfermedad se manifiesta principalmente con signos neurológicos derivados de una encefalitis o encefalomielitis vírica. Los animales afectados suelen presentar ataxia de intensidad variable, debilidad, fasciculaciones musculares, alteraciones de nervios craneales y distintos grados de descoordinación que pueden progresar hasta la postración. La fiebre no suele ser un signo constante en esta especie. Aunque muchas infecciones cursan de forma subclínica, la mortalidad en caballos clínicamente afectados no vacunados puede alcanzar aproximadamente un tercio de los casos.
Descarga Infográfico del CVCV sobre la Fiebre del Nilo Occidental