La Unión Europea ha suspendido, desde el 3 de septiembre, las importaciones de carne de vacuno procedentes de Brasil, después de que la Comisión Europea determinara que el país no ha aportado garantías suficientes sobre el cumplimiento de las normas comunitarias relativas al uso de antimicrobianos.
La decisión se produce en un contexto de creciente preocupación por la resistencia a los antimicrobianos, considerada una de las principales amenazas para la salud pública y animal. La normativa europea establece requisitos específicos sobre el uso de estos medicamentos en la producción ganadera, con el objetivo de garantizar la seguridad de los alimentos y reducir el desarrollo y la propagación de resistencias.
La suspensión ha sido recogida en el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189 y afecta a las importaciones de carne de vacuno procedentes de Brasil. La Comisión Europea ha señalado que el levantamiento de la medida dependerá de que Brasil pueda demostrar que ofrece las garantías exigidas por la legislación comunitaria.
Los ganaderos reclaman reciprocidad
La medida ha sido valorada positivamente por organizaciones agrarias españolas. La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) considera que la suspensión supone un avance hacia una mayor reciprocidad en las condiciones de producción, de manera que los productos procedentes de terceros países estén sujetos a exigencias equivalentes a las que deben cumplir los productores europeos.
ASAJA ha reclamado a la Unión Europea que aplique la suspensión con firmeza y sin prórrogas, además de reforzar los controles en frontera. La organización también considera que las exigencias deberían extenderse a otras cuestiones relacionadas con las condiciones sanitarias, la trazabilidad y el bienestar animal.
Según la organización agraria, el protocolo de certificación brasileño se encuentra todavía en una fase inicial y no habría ninguna explotación certificada conforme a las nuevas exigencias, por lo que considera necesario mantener una vigilancia estricta sobre las importaciones.
El debate sobre el acuerdo UR-Mercosur
La suspensión se produce además pocos meses después del inicio de la aplicación provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, en el que participa Brasil. Esta coincidencia ha generado críticas entre organizaciones agrarias, que cuestionan que el acuerdo avance mientras persisten dudas sobre el cumplimiento de determinadas normas comunitarias.
Unión de Uniones ha señalado que las dudas sobre las garantías brasileñas en materia de antimicrobianos ya existían antes de la aplicación provisional del acuerdo y ha reclamado que no se permita la entrada de productos procedentes de terceros países que no ofrezcan garantías equivalentes a las exigidas a los productores europeos.
La organización también ha reclamado un seguimiento exhaustivo de los efectos del acuerdo sobre los mercados ganaderos europeos y la activación rápida de los mecanismos de salvaguardia cuando exista riesgo de perjuicio para los productores.
La decisión europea vuelve así a situar en el centro del debate la necesidad de garantizar una verdadera equivalencia de las exigencias sanitarias y de producción entre los productos ganaderos europeos y los importados, especialmente en ámbitos como el uso responsable de antimicrobianos y la lucha frente a las resistencias.
Para el sector veterinario, el caso pone de manifiesto la importancia de mantener criterios homogéneos de seguridad alimentaria, sanidad animal y uso prudente de medicamentos veterinarios a lo largo de toda la cadena de producción, con independencia del origen de los alimentos.